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Día Nacional del Piloto

Juan Manuel Fangio: simplemente, el mejor de todos

Cada 24 de junio, los argentinos agasajamos a todos nuestros volantes en honor al nacimiento, en el año 1911, del más grande de la historia, cinco veces campeón mundial. Nota de Jorge Parodi.

24/06/2020 | 12:20

Juan Manuel Fangio es un mito, una leyenda, un prócer que supera los límites del automovilismo y del deporte. El Chueco fue, claramente, más que uno de los mejores pilotos de la historia, para muchos fue el mejor de todos.

Fangio es una de esas fotos del pasaporte que desde hace más de 60 años mostramos los argentinos en el mundo para identificarnos, para decir quiénes somos y de dónde venimos.

El 'Quíntuple' ganó sus cinco títulos mundiales de Fórmula 1 durante las temporadas de 1951, 1954, 1955, 1956 y 1957 y los subcampeonatos de 1950 y 1953. En 1952, no corrió porque se recuperaba de un fuerte accidente.

Pasó casi medio siglo para que Michael Schumacher lo pudiera superar con siete y Lewis Hamilton con seis coronas. A favor de Fangio, sus logros se dieron con distintas marcas y con un mejor promedio de victorias.

Fue campeón con Ferrari, Maserati, Alfa Romeo y Mercedes Benz. Ganó 24 grandes Premios en 51 carreras. Marcó 29 poles y subió a 35 podios. Fangio logró sus títulos corriendo a una tremenda velocidad —290 kilómetros por hora— y con escasas medidas de seguridad, teniendo en cuenta los autos que competían en esa época. Piloteaba en mangas de camisa, con un débil casco semiesférico y unas sencillas antiparras de carrera. 

Diecinueve pilotos perdieron la vida en accidentes de F1 durante su campaña en la máxima categoría, sin contar los de autos Sport, en los que también corrió, que aumentan muchísimo la lista. Solo tres conductores han muerto desde que debutara Schumacher, hasta hoy, incluyendo la campaña completa de Hamilton.

En la sede oficial de Fórmula 1, junto a su imagen, hay un semblanza que expresa: "Para muchos, Fangio será el mejor corredor de todos los tiempos".

En el Olimpo de los mejores deportistas argentinos de siempre, el Chueco figura en todas las listas junto a Diego Maradona, Emanuel Ginobilli, Guillermo Vilas, Roberto De Vicenzo, Carlos Monzón y Lionel Messi.

Nuestro 'Quíntuple' tuvo una vida de película, la pretensión de contarla en solo una nota es casi una misión imposible. En noviembre de 1986 inauguró en Balcarce un museo que recorre su vida, su magnífica historia.

Una historia que comenzó con el nacimiento de Juan Manuel Fangio un 24 de junio de 1911 en Balcarce, provincia de Buenos Aires. Como un guiño del destino, el 24 de junio no es un día más para muchos argentinos, en esa fecha nacieron Lionel Messi, Juan Román Riquelme y Ernesto Sábato. En esa fecha murieron en sendos accidentes Carlos Gardel y el 'Potro' Rodrigo. Fangio fue el cuarto hijo de una humilde familia de inmigrantes italianos.

Fangio jamás se casó, pero mantuvo una relación sentimental durante veinte años con Andrea 'Beba' Berruet, con quien tuvo un hijo: Oscar 'Cacho' Fangio, quién ganó un juicio de filiación después del fallecimiento del Chueco para lograr el reconocimiento legal como hijo de Juan Manuel Fangio.

Como piloto hizo su presentación en 1934 en Benito Juárez, corrió con un Ford prestado, a escondidas de sus padres, pero tuvo que abandonar porque se le fundió el motor.

En 1938 Fangio debutó en Turismo Carretera en Necochea, a los 27 años. Con el aporte de unos 200 vecinos de Balcarce pudo comprarse un auto para competir en 1939.

En 1940 pasó a correr con Chevrolet, fue campeón en ese año y en el siguiente.

Sus conocimientos como mecánico le permitieron sacar ventajas, incluso durante su incursión en el automovilismo internacional. Protagonizó una de las rivalidades más destacadas de la historia del automovilismo argentino Fangio-Gálvez, Chevrolet-Ford, eran el River-Boca del viejo y querido Turismo Carretera.

Según la prensa de esa época, "los Gálvez representaban a los 'pitucos' porteños. Fangio era el símbolo del muchacho del interior, humilde y sacrificado". Su sueño de irse a Europa a buscar glorias aún mayores, quedó postergado cuando estalló la Segunda Guerra Mundial.

En 1947 con el auxilio del Gobierno nacional, pudo empezar a desandar el camino soñado. Existe un documental interesantísimo y reciente de Netflix ('El hombre que domaba las máquinas') sobre su grandiosa carrera en la Fórmula 1, que vale la pena recomendar. En ese filme se muestran imágenes y testimonios sobre la carrera deportiva de Fangio y se denota la admiración de grandes pilotos por el argentino.

Nürburgring es uno de los circuitos más difíciles del mundo. Es un trazado extenso y sinuoso. Fue en esa mítica pista donde, una vez más, el gran balcarceño brindó una de sus clases magistrales sobre el final de su carrera. Fue en ese inolvidable y dramático Gran Premio de Fórmula 1 de Alemania en 1957, donde selló la suerte de su título de 'quíntuple campeón del mundo'. Se lo denominó 'el milagro de Nürburgring', y venció en el último giro a las Ferrari favoritas de los ingleses Mike Hawthorn y Peter Collins, con su Maserati 250F.

Después de la enorme hazaña de ganar su primer título en octubre de 1951 y provocar el entusiasmo desbordante de los argentinos que lo seguían a través de la radio, Fangio obtuvo tres campeonatos consecutivos en los años 54, 55 y 56. Muchos tenían la convicción que era el punto máximo absoluto al que un piloto podía aspirar, más aún con 46 años de edad. Se equivocaron, Fangio hizo realidad aquello de "nunca subestimes el corazón de un gran campeón".

Por eso el Chueco se lanzó a la búsqueda de su quinto título en 1957. Con tres victorias previas Fangio no tenía la obligación de ganar en Alemania, con un segundo o tercer puesto era igualmente campeón.

Otro, acaso, hubiese especulado sin arriesgar nada más. Otro sí, pero Fangio no. Por razones vinculadas a la durabilidad de las gomas, Maserati y Fangio idearon una estrategia que consistió en largar con medio tanque lleno, obligar a los adversarios a imprimir un fuerte tren de marcha y obligarlos a forzar sus máquinas. La pérdida de tiempo en los boxes, se compensaba con la ventaja de correr con un auto más ágil, más liviano y de menor peso.

Advertido en esta idea, su rival, Ferrari con Mike Hawtthorn y Peter Collins, decidieron mermar la marcha, por lo que los dos pilotos británicos lograron cuidar sus motores y neumáticos.

El argentino se ubicó en el primer puesto hasta la novena vuelta, pero tuvo una demora excesiva en el reabastecimiento y recambio de neumáticos durante su detención en boxes. Deberían haberlo hecho en 30" segundos y demoraron 1'18" segundos. Los jóvenes corredores británicos le sacaron 51" segundos de ventaja, cuando faltaban 9 vueltas.

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El soporte de la butaca del Chueco estaba roto, se sujetaba el 'cockpit' con las rodillas y la suspensión delantera bloqueada. Fue en ese momento en que Fangio comenzó la remontada, corriendo desde atrás, marcando récords de vuelta, uno, tras otro. A puro talento, redujo los 51" segundos de diferencia, a nada. Pasó a Collins en el penúltimo giro, ante la estruendosa exclamación de las más de 200.000 personas que copaban el Nordschleiffe; y en la última vuelta, superó al rubio Hawthorn y le quitó 3.6" segundos más para asegurarse su victoria N°24 y la más recordada de su inigualable epopeya.

El argentino produjo el 'Milagro de Nürburgring' que le aseguró nuevamente —por última vez, la quinta— ser el campeón mundial de la Fórmula 1. La Academia Francesa de Deportes le otorgó el premio anual como el autor de la más sobresaliente hazaña deportiva del mundo.

En 1958, en un curioso suceso, fue secuestrado por el movimiento que lideraba Fidel Castro antes de llegar al poder en Cuba, para hacerse visible ante el mundo. En ese año, Fangio participó en algunas carreras, pero en julio decidió retirarse a los 47 años.

Siguió ligado a la industria automotriz y a la actividad automovilística. Durante muchos años se convirtió en un verdadero embajador deportivo de nuestro país.

En la década del 90, Fangio fue diagnosticado de una insuficiencia renal y murió el 17 de julio de 1995, a los 84 años, tras sufrir una descompensación.

Juan Manuel Fangio fue un piloto virtuoso, valiente y cerebral, un campeón incomparable, un abonado a las proezas y las hazañas con pinta de milagros deportivos.

Un estratega, un mecánico que conocía y entendía mejor que nadie, a su instrumento, la máquina. Un hombre que desparramó por todo el mundo la sabiduría y la pasión que adquirió en el interior del interior, en su Balcarce natal. Fangio fue un grande en el deporte, que superó los límites de su actividad.

Fangio siempre dijo que hay que tratar de ser el mejor, pero no sentirse el mejor. Fangio siempre quiso, siempre intentó serlo, pero nunca se la creyó. No le hizo falta. Simplemente porque Juan Manuel Fangio fue EL MEJOR.

Es una nota de Jorge Parodi, para Cadena 3 Motor. Ilustraciones, gentileza: Mercedes Benz, Daniel Sonzini en Twitter y La Nación; catawiki.es

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Producción y edición: Marcelo Cammisa y Marcelo Ingaramo, especialistas en Automovilismo.

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