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Leyendas del automovilismo

Hoy es el cumpleaños de Oreste Berta

El ''Mago de Alta Gracia'' –como no le gusta que le llamen, aunque el público ha insistido– celebra su onomástico 82. Uno de los hombres que desde el deporte define el paradigma del argentino de valor.

29/09/2020 | 11:33

Hoy, cumple 82 años Oreste Santiago Antonio Berta, uno de los hombres más importantes del automovilismo argentino, de la historia del deporte nacional, del desarrollo aplicado a la ingeniera automotriz y de competición.

En el año 2004, recibí un llamado del Senado de la Nación. Por pedido de los senadores Roberto Urquía y Carlos Reutemann, escribí este texto que respaldaría un proyecto de homenaje en el Honorable Congreso de la Nación para Oreste Berta. Aunque recorre solo lo sustancial -pues, era ese su objeto-, siempre que lo leo vuelvo a asombrarme de la tremenda tarea de Oreste.

Su libro, "Motores, autos y sueños" -con el que tuve la fortuna de colaborar-, escrito mucho después y publicado en 2017, cuenta en detalle y con profusión todas estas cosas. Y tras la fecha de la redacción citada, Oreste le siguió agregando cosas importantísimas a ''La Fortaleza'', como el dinamómetro para motores de aeronaves o la maravillosa pista de pruebas. 

Pero el texto que escribí como periodista y hombre de prensa de su empresa, aquella vez, siempre tuvo para mí el valor del que mira de afuera -aunque de cerca- y se atreve a poner en justo precio lo más importante de lo que ve. 

Así, me parecía que debía ser contada -en un breve compendio- la historia del que en sus alrededores todos nombrábamos como "El Mago". Pero no en su presencia, claro, porque nunca le gustó que le llamen así. Siempre he querido compartirlo en estas páginas, porque resume su epopeya y a la vez mi punto de vista, sobre lo que considero central de su influencia en nuestra actividad. Este aniversario, nos da la oportunidad.

Oreste Berta (*):

"Su abrazo a la mecánica fue precoz. A los diez años de edad armó por primera vez un motor y dos años más tarde -allá por 1950- era un preparador que ganaba algunas carreras de motocicletas de la zona de su Rafaela natal, a las que concurría acompañado por su madre.

Sus ansias por el conocimiento de ingeniería lo llevaron a los claustros de las universidades nacionales de Rosario, primero, y de Córdoba, en segunda instancia. Pero el mismo vértigo que marcó su trayectoria lo impulsó a buscar caminos por los que las cosas sucedieran más rápidamente.

Así, la historia profesional de Oreste Berta, comienza a principio de los ''60, como responsable del área de diseño de una fábrica de máquinas y herramientas del nordeste cordobés.

Durante los años 1961 y 1962 será seleccionado por Industrias Kaiser Argentina para realizar un programa de entrenamiento industrial en Kaiser Jeep, en la ciudad de Toledo, Ohio, en los Estados Unidos. Becado por esa empresa, realizará un curso intensivo sobre diseño y fabricación de engranajes en Gleason Works, Rochester, Nueva York.

A fines de 1962 fue nombrado Adjunto a la Gerencia General de IKA Renault, en la ciudad de Córdoba, y a partir del año 1965 se le designa Adjunto a Dirección de Ingeniería de la mencionada empresa.

Su relación con las motocicletas de competición nunca se había interrumpido. Un "trabajo" que le ocupaba el tiempo libre, irá madurando como profesión para convertirlo en paradigma de los preparadores argentinos.

En 1966 fue nombrado Jefe de Desarrollos Avanzados de IKA Renault, coronando una meteórica carrera dentro de esa firma industrial.

Ese mismo año comenzó a trascender al plano nacional por los éxitos deportivos que como preparador de automóviles cosechaba desde un par de años antes en carreras zonales cordobesas y santafesinas. Un Renault 1093 de su factura ganó el Campeonato Argentino de Turismo Clase B, inaugurando una serie de 56 títulos nacionales con los que sus autos y motores certificaron la calidad de sus producciones, que fueron marcando el ritmo evolutivo del auto de carrera argentino.

Dio el salto definitivo a las primeros planos argentinos cuando en 1967, como Director del Equipo Oficial IKA Renault, preparó los automóviles Torino que dominaron el Campeonato Argentino de Turismo Carretera, y que convertidos en las conocidas "Liebres" reorientaron el perfil técnico del automovilismo local.

Sus viajes a Europa, su amistad con Juan Manuel Fangio -a quién Oreste ha considerado como un segundo padre-, su llamativa facilidad para la aprehensión del conocimiento y la habilidad para aplicarlo, lo proyectaron hacia desafíos cada vez mayores. No faltaron las propuestas para llevarlo a trabajar al viejo continente, pero su espíritu nacional lo retuvo en la Patria. Lejos de declinar el reto, se sintió capaz de afrontarlo desde su suelo y con su bandera.

Durante 1968, fundó ORESTE BERTA S.A., una firma dedicada a la ingeniería automotriz de avanzada y a la producción de vehículos y partes de competición. Desde su sede -que el ingenio popular denominó "La Fortaleza"- forjará los hitos más sobresalientes de la ingeniería de competición argentina.

Vivirá por siempre en los grandes recuerdos de nuestro deporte aquella gloriosa MISIÓN ARGENTINA DE LAS 84 HORAS DE NÜRBURGRING de 1969, que Oreste condujo con maestría junto con el gran Juan Manuel Fangio, y que fue reconocida por propios y extraños como una demostración de la calidad industrial, técnica y deportiva de los argentinos.

Cuentan las historias de "boxes" de la época, que no muchos días después de aquella gesta, el gran balcarceño, quíntuple campeón del mundo -en su tono campechano y directo- le dijo "lo vas a tener que hacer vos, hermanito", refiriéndose al Sport Prototipo argentino que en sólo cuatro meses más debía participar de la Temporada Internacional de 1970 en el Autódromo de Buenos Aires. Aquel enero fue testigo de otra de sus grandes proezas, el Berta LR asombró a todos por su calidad constructiva, se dio el lujo de clasificar 3º, y puntear una de las carreras, delante de los Porsche, Alfa Romeo, Ferrari, Matra, Lola, los más destacados productos del automovilismo internacional de aquellos tiempos. Ese mismo año, participó en los 1000 Kilómetros de Nürburgring, en Alemania.

Tras la hazaña de los Torino, otro auto argentino había despertado la admiración de los especialistas internacionales. Partes vitales de su carrocería estaban reforzadas con fibra de carbono, materia prima clave de los Fórmula Uno actuales.

Durante el año 1971, en busca del sueño de un auto construido íntegramente con piezas nacionales, diseñó y construyó el motor Berta-LR V-8 para Sport Prototipos y F1. Una obra de ingeniería capaz de entregar la aceleración y potencia para pelear en la pista con los grandes impulsores de los campeonatos mundiales de automovilismo.

Como lo demostró en 1973, en los 500 Kilómetros de Brasil, donde se presentaron los equipos Ferrari, Porsche, Alfa Romeo. El Berta con motor LR fue 3º en clasificación y 2º en carrera hasta su abandono. En 1974 diseñó y construyó el Berta-F1, el primer y único Fórmula Uno Internacional íntegramente argentino. También fue el primer Fórmula Uno del mundo con suspensiones diseñadas con computadora, un recurso que la máxima categoría convertirá en indispensable varios años más tarde, en otra muestra de la gran visión prospectiva del preparador argentino.

En las puertas del Gran Premio de Argentina de F1 de 1975, con el monoposto listo y probado, la falta de un sostén financiero para el proyecto lo convenció de cerrar un ciclo que durante años lo enfrentó a dificultades gigantes.

En los años siguientes, la influencia de su conocimiento y de su afán de progreso dejará una impronta clara en todas las categorías argentinas a las que su actividad se volcaría de lleno.

Así, en el Sport Prototipo, en la Mecánica Argentina Fórmula 1, en la Mecánica Argentina Fórmula 2, luego Fórmula 2 y Fórmula 3 Sudamericana, y el Turismo Competición 2000, sus productos ganaron repetidamente campeonatos, y -como referentes técnicos- abrieron caminos de desarrollo que colocaron a la ingeniería del automovilismo argentino en niveles muy comparables con los internacionales.

Sus productos de los ''70, también ganaron campeonatos de Sport, Turismo, y Fórmula en Brasil. Y el Berta Fórmula 5000, -su ex F1 equipado con motor Chevrolet- se destacó compitiendo en los Estados Unidos como un auto de vanguardia y gran performance frente a los principales monopostos americanos.

Empujado por una verdadera vocación investigativa, Oreste Berta abarcó -como autodidacta- en sus estudios personales casi todas las áreas de la ingeniería mecánica y la de competición. Su biblioteca personal -hoy puesta al servicio de los estudiantes argentinos- está compuesta por miles de títulos de los más variados temas científicos y técnicos, con los que enriqueció sus conocimientos y construyó una formación intelectual integral que tiene pocos precedentes conocidos en el mundo.

Con similar soltura, Berta ha transitado el desarrollo y producción de los motores y todas sus piezas especiales; el de los chasis, sus estructuras y materiales; las carrocerías, los sistemas aerodinámicos; las suspensiones, sus geometrías, sistemas, y elementos; los frenos, con sus partes y compuestos; los comandos; las transmisiones; los combustibles y lubricantes; los neumáticos y llantas; los sistemas eléctricos y los electrónicos. Casi todos los elementos que componen un vehículo.

Precursor de muchísimos adelantos en sistemas de investigación y ensayo, fue avanzado en el país en el uso de flujómetros, dinamómetros, sistemas de prueba de encendido, métodos de experimentación aerodinámica, computación aplicada al cálculo de estructuras y geometrías, análisis de materiales, medición de resistencia de estructuras, sistemas de adquisición de datos, programas de simulación y un sinfín de técnicas para la labor experimental.

Su Túnel de Viento para ensayos aerodinámicos de automóviles de competición en escala es único en Sudamérica. No son muchas en el mundo las firmas que poseen esta herramienta clave para el desarrollo de los prototipos modernos debido a la inversión millonaria en dólares que requiere su montaje, obstáculo que Berta sorteó con ingenio y no poco esfuerzo para materializar otro de sus ambiciosos sueños.

Los chasis tubulares, los alerones, la inyección de combustible, las estructuras autoportantes, las suspensiones progresivas, los motores multivalvulares, el sistema de frenos a la salida de la caja de velocidades, el cárter integral, el efecto suelo, los fondos planos, los materiales compuestos, los amortiguadores regulables, los sistemas de barras comandados, la inyección electrónica, los sistemas de adquisición de datos, las cajas secuenciales, por nombrar sólo algunos de los adelantos que marcaron en los cambios evolutivos del automovilismo en las décadas precedentes, tuvieron en nuestro país un puerto de ingreso y fueron invariablemente a través de los desarrollos y adaptaciones de Oreste Berta.

Con algunas de estas armas, se nos hicieron familiares las proezas de enormes campeones. En la memoria colectiva de la afición automovilística, perdurarán las carreras y títulos ganados con su autos y motores por: Eduardo Copello; Carlos Ruesch; Jorge Ternengo; Héctor Luis Gradassi; Gastón Perkins; Rubén Luis Di Palma; Carlos Franco; Néstor Jesús García Veiga; Carlos Marincovich; Agustín Beamonte; Miguel Deguidi; Guillermo Maldonado; Jorge Recalde; Ernesto Soto; Gabriel Raies; Juan María Traverso; Silvio Oltra; Miguel Ángel Guerra; Henry Martin; Daniel Cingolani; y Gabriel Ponce de León.

Reconociendo sus atributos, la Universidad Nacional de San Juan le otorgó en 2001 el título de Doctor "Honoris Causa" (**), destacando "su contribución a la ingeniería del país, y la trascendencia internacional que muchos de sus proyectos alcanzaron". Por la misma época, Ford Motor Company (EE.UU.) lo contaba como asesor técnico para sus programas de Fórmula Uno e Indy Car.

Amigo de lo plausible, Oreste Berta ha concretado la mayoría de los proyectos que generó con inagotable creatividad. La reconversión de su empresa, en un polo de ingeniería de avanzada es prueba de ello. Su planta de Alta Gracia atiende hoy programas de ensayos, investigaciones, desarrollos, y asesoría, para industrias automotrices, aeronáuticas, nacionales e internacionales y de todo su amplio espectro relacionado.

Seguramente todo el automovilismo sentirá su retiro, pero agradecidos por las incontables conquistas deportivas que dejó y, por sobre todas las cosas su destacado ejemplo empresarial y de vida del cual los argentinos, los cordobeses y, en particular, los habitantes de la Ciudad de Alta Gracia pueden dar testimonio."

** También le dieron un reconocimiento 'Honoris Causa', la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Tecnológica Nacional.

* Un texto del año 2004 de Marcelo Cammisa.

Cadena 3 Motor, fotografías de gentileza Oreste Berta S.A.

Súper TC2000, 25 de octubre, Autódromo Cabalén, Córdoba

#2020

F1, GP de Portugal, 25 de octubre, Autódromo de Algarve

#2020

MotoGP, Gran Premio de Teruel, 25 de octubre, Motorland

#2020

Producción y edición: Marcelo Cammisa y Marcelo Ingaramo, especialistas en Automovilismo.

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