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Autos e historias

El impresionante camino de Reutemann hacia la F1 -nota 2-

Tras debutar en La Cumbre, "Lole" vuelve a correr con la berlina de los Grossi y obtiene su primera victoria en la Vuelta al Pan de Azúcar del '65. La preparación y la definición de una gran carrera.

17/04/2020 | 14:31

Tras el primer paso de rendir exitosamente en La Cumbre el examen con el Fiat 1500 de TM "Anexo J" ante los Grossi, Carlos Alberto Reutemann esperaba el momento de su segunda carrera. No sin nervios. Le preocupaba que la rotura del motor en el principio de la competencia se le pudiera achacar a su inexperiencia, a pesar de que tenía la total seguridad de haberlo manejado correctamente y de que la aguja testigo del tacómetro lo corroboraba.

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"Largo y a los 4 kilómetros se corta una biela -cuenta Reutemann, sobre su primera competencia en el Turismo Mejorado-. Fijate vos mi situación en ese momento. La primera vez que confiaban ciegamente en mí y el auto me dura 4 kilómetros. Lo que pasó fue que experimentaban con un nuevo tipo de biela y se rompió muy pronto. Tenía aguja testigo en el cuenta-vueltas, así que no pasó nada. Pero por más aguja testigo que tuviera me quedó la gran duda. ¿Lo había roto yo, o no?"

Félix Crocce, que era el vendedor de "Automóviles Grossi", fue el que más había tratado a Carlos en todos estos meses. Y, como era natural, era el principal apoyo que el piloto encontraba en la estructura de la concesionaria dueña del equipo: “Yo también la tuve que vivir de cerca. A partir de aquella carrera en La Cumbre, Lole empezó a venir todos los días. Tenía miedo de que don Américo y don Carlos pensaran que el motor se había roto por un error suyo. Quería saber si la próxima carrera la haría él o Keller. Qué opinaban los Grossi de su manejo. En fin, un montón de cosas que se agolpaban en la cabeza y que lo tuvieron muy preocupado hasta la carrera siguiente. Lo tuve quince días en el escritorio haciendo haciendo preguntas, buscando la forma de sacarme si yo sabía algo más de lo que contaba."

De la misma concesionaria, sale el dato de que "don Américo" le recomendó a su piloto partir con tiempo para recorrer el camino de la siguiente carrera, "La Vuelta al Pan de Azúcar", un clásico cordobés en el circuito "Onofre Marimón".

Volviendo sobre los recuerdos de aquellos días, Reutemann lo cuenta desde su propia perspectiva: "En La Cumbre no gané, pero anduve bien. Y después, gané en julio del '65 en Villa Carlos Paz. Había un circuito muy largo, Carlos Paz, Yocsina, Calera, después se sube al Pan de Azúcar, donde hay un hotel, arriba -el que lo hizo alguna vez, conoce- y después se entra a bajar para ir a Cosquín. Después, se dobla a la izquierda para Cosquín, Bialet Massé y Carlos Paz. Entonces, era una vuelta de 103 kilómetros. Tres vueltas."

"Me fui como una semana antes. Mi hermano tenía un 4L, un Renault 4L. Enriquito -le hace gracia cuando se lo comenta al interlocutor- me prestó el 4L y me hacía tres vueltas todos los días al circuito. Así que hice veintidos vueltas, antes. Trataba de hacerlo bien. Despacito iba, porque era un sacrificio, en el auto de mi hermano, que lo debía. Entonces iba despacito, muy despacito. Capaz que me tomaba todo el día para hacer las tres vueltas. Y lo fui conociendo".

El detalle de leyenda de esa carrera, refiere que cuando los hermanos Grossi llegaron a Córdoba, Lole había marcado con pintura las piedras en las curvas más difíciles y disponía de una cuasi hoja de ruta de lo más importante del trazado.

El mismo Américo Grossi lo recuerda: "Apenas bajamos las valijas en el hotel, Lole me dijo si no queríamos hacer el circuito con él. Era la noche y fuimos juntos con Carlos. Era la primera vez que cruzaba el Pan de Azúcar con un Fiat 1500, sin embargo nos cantó todas las curvas y el cambio que había que poner con una seguridad total. Terminamos el recorrido y Carlos -Grossi- me dijo que no cabía duda, que estábamos en presencia de un piloto diplomado en la universidad. Desde ese momento, Lole tuvo un puesto asegurado en nuestro equipo."

Con la confianza total de los hermanos dueños de equipo, Reutemann fue a disputar con mucha seguridad la competencia del domingo, en la que hizo una primera parte con mucho control, hasta que llegó el momento de la definición, que él mismo relata: "... y fíjese lo que fue, en la última vuelta -nosotros teníamos radio- me dicen por la radio "estas segundo a 20" segundos", de un muchacho de La Plata. "Si querés, arriesgá todo lo que quieras, que si nos rompes el auto a nosotros no nos importa", me dice Carlitos por la radio."

"Cuando yo escucho eso -sigue contando el "Lole"- antes de entrar a la tierra, subiendo al hotel, iba atrás de un Mini Cooper, que era de Willy Gaínza Paz, un muchacho de Buenos Aires. Y había una curva muy tapada, muy tapada. Doscientos metros después, se entraba a la tierra. Una curva con un salto, un tema bastante complejo y yo venía atrás del Mini. Pegado y entrábamos a la tierra. Y el hombre levantó un poquito, y yo lo pasé por afuera, y entré primero a la tierra. Y el que me venía ganando a mí, se traga la tierra de Gaínza Paz. Entonces yo, me fui adelante y creo que le gané por medio minuto. Ahí, empezó el camino."

"Don Américo" guarda su propia vivencia sobre aquel momento de la primera victoria: "Yo le había aconsejado que cuidara el auto. No tirara los cambios más allá de las 6000 vueltas y que la integridad del coche era lo más importante. Era su primera carrera y podía salirse de los carriles aunque conociéndolo, sabía que eso difícilmente podía suceder. Osvaldo Juchet con un Peugeot 403 le ganaba por 21 segundos. En el Fiat le habíamos colocado un equipo de radio y cuando nos enteramos de la diferencia tomé el aparato y me comunique con él. Con mucho tacto le dije: "Estás segundo y vas muy bien. Quiero saber si podrías descontar los 21 segundos que te llevan, pero sin exigirte mucho….". Despues de un breve intervalo la voz de Lole me respondía: “Haré todo lo posible; creo que sí, porque vine bastante cómodo”. Al terminar la carrera había descontado la diferencia y ganado por otro tanto. No me cabía ninguna duda: era un piloto integral."

Los vídeos de hoy nos guardan el retazo de una breve entrevista de la época que muestra el rostro exultante del "Lole" declarando: "la carrera que yo gané en Carlos Paz el domingo, para mí, fue una gran satisfacción personal. Una cosa que me vale por mucho tiempo. Ahora, si llego a ganar otra, por supuesto me vendría muy bien, me gusta mucho ganar".

Para intentar colmar esa satisfacción, siempre con la berlina de los Grossi, Carlos Alberto Reutemann corrió cuatro carreras más, esa temporada, para un total de seis. Fue 6° y 2° en dos carreras de semanas consecutivas, en el mes de agosto en el Autódromo de Buenos Aires; abandonó en el Gran Premio; y volvió al podio en Buenos Aires (3°), en el cierre de la temporada de 1965, la de su debut absoluto en el automovilismo.

El piloto y el equipo estaban consolidados para mostrar su mejores resultados y lo demostrarían en los campeonatos argentinos de Turismo de 1966 y 1967.

Aunque ese y otros relatos, se los contaremos en nuestra siguiente entrega del camino de Reutemann hacia la inalcanzable Fórmula 1.

Cadena 3 Motor, fuentes: miniauto, "sin mordaza", carburando, autodeporte, "7up y nuestros ídolos", revista automundo, granpremioonline, wikipedia, el litoral, carlos-reutemann.com.ar, wikipedia y Alejandro de Brito/@Jadb1

Fórmula 1, Gran Premio Estiria, 12 de julio, Red Bull Ring

#2020

NASCAR Cup Series, domingo 12 de julio, Kentucky Speedway

#2020

Fórmula 1, Gran Premio de Austria, 5 de julio, Red Bull Ring

#2020

Producción y edición: Marcelo Cammisa y Marcelo Ingaramo, especialistas en Automovilismo.

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